Cómo leer etiquetas de alimentos: lo esencial que siempre deberías revisar

29/08/2025

En un mundo lleno de opciones, el supermercado puede ser un laberinto. A primera vista, los productos parecen prometedores, con sus envases coloridos y eslóganes llamativos. Sin embargo, la verdad sobre lo que comemos no está en la parte delantera del paquete, sino en la letra pequeña de su etiqueta nutricional. Aprender a descifrarla es un superpoder que te ayudará a tomar decisiones más conscientes y saludables para ti y tu familia.

No necesitas ser un experto en nutrición para entender la información clave. Solo tienes que saber dónde mirar y qué buscar. Te desglosamos los puntos más importantes para que la próxima vez que vayas a la compra, lo hagas con total confianza.

1. La lista de ingredientes: el punto de partida

La lista de ingredientes es la sección más reveladora. ¿Sabías que los ingredientes se enumeran en orden de cantidad, de mayor a menor? Esto significa que el primer ingrediente es el que está en mayor proporción en el producto.

Lo que debes buscar:

  • Ingredientes reales: Prioriza productos con ingredientes que puedas reconocer y pronunciar fácilmente. Por ejemplo, «tomate», «harina de trigo integral» o «aceite de oliva».
  • Azúcares añadidos: Los azúcares se esconden bajo múltiples nombres, como jarabe de maíz de alta fructosa, dextrosa, maltosa, sacarosa y fructosa. Si varios de estos aparecen entre los primeros ingredientes, es una señal de que el producto tiene un alto contenido de azúcar.
  • Grasas saludables vs. grasas a evitar: Busca aceites vegetales insaturados como el de oliva o el de girasol. Intenta limitar las grasas trans y las saturadas, a menudo presentes en aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados.

2. La tabla de información nutricional: más allá de las calorías

La tabla de información nutricional es donde se detalla la composición del alimento. No te quedes solo con las calorías; presta atención a otros nutrientes clave.

H3: Aspectos clave para analizar:

  • Tamaño de la porción: Este es uno de los puntos más importantes y a menudo el más ignorado. Todos los valores de la tabla (calorías, grasas, carbohidratos, etc.) están basados en el tamaño de la porción que se indica, no en todo el envase. Un paquete de galletas podría tener 300 calorías «por porción» y si el paquete contiene tres porciones, la realidad es que el producto completo tiene 900 calorías.
  • Azúcares totales: La tabla de nutrición indica los «azúcares totales», que incluyen tanto los azúcares naturales (presentes en frutas y lácteos) como los añadidos. Es fundamental combinar esta información con la lista de ingredientes para saber el origen del azúcar.

3. El sodio: un enemigo silencioso

El sodio es un mineral esencial, pero su exceso está relacionado con la hipertensión y otros problemas de salud. Muchos alimentos procesados, incluso los que no saben salados, contienen grandes cantidades de sodio para potenciar el sabor y actuar como conservante.

H3: Revisa el contenido de sodio:

  • Un buen objetivo: Intenta que los productos no superen los 140 mg de sodio por porción.
  • Porcentaje de valor diario (%VD): Una forma fácil de evaluar el sodio es revisar el %VD. Como indica la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos en sus recomendaciones de lectura de etiquetas, si es del 5% o menos, se considera bajo en sodio. Si es del 20% o más, es alto.

4. La fibra: una aliada indispensable

La fibra es un componente vital para una buena salud digestiva y para mantener la sensación de saciedad. Sin embargo, la mayoría de las personas no consumen la cantidad diaria recomendada.

H3: ¿Cuánta fibra es suficiente?

  • Busca productos con al menos “3 gramos de fibra por 100 gramos o, como mínimo, 1,5 g de fibra por 100 kcal”, según informa la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Este es un buen indicador de que el alimento es rico en fibra dietética. 
  • Si un alimento se promociona como «alto en fibra», la etiqueta debería reflejarlo con un valor superior a 6 gramos por 100 gramos.

5. Las grasas: ¡no todas son iguales!

Las grasas son esenciales, pero la clave está en el tipo que consumes.

H3: Desglosando las grasas:

  • Grasas totales: No te asustes si un producto tiene un alto contenido de grasas. Es más importante el tipo que la cantidad.
  • Grasas saturadas y trans: Limita al máximo las grasas trans, que aumentan el colesterol malo y se asocian a enfermedades cardíacas. Las grasas saturadas deben consumirse con moderación.

Un ejemplo práctico: analizando una barra de cereales

Imagina que estás en el pasillo de los aperitivos y tienes en la mano una barra de cereales.

  1. Revisa la lista de ingredientes: ¿El primer ingrediente es «azúcar» o «jarabe de glucosa»? Si es así, déjala en la estantería. Busca que los primeros ingredientes sean «avena», «frutos secos» o «semillas».
  2. Analiza el tamaño de la porción: La barra completa es una porción. ¿Cuántas calorías, grasas y azúcares tiene?
  3. Compara la fibra: Fíjate en los gramos de fibra. Una barra que contiene 1 gramo de fibra no es una buena opción en comparación con otra que tiene 3 o 4 gramos.

Leer las etiquetas de los alimentos no se trata de obsesionarse con los números, sino de ser un consumidor informado y consciente. Con estos sencillos consejos, tienes las herramientas necesarias para elegir productos que realmente nutren tu cuerpo. Es un pequeño hábito que marca una gran diferencia en tu bienestar a largo plazo. La próxima vez que vayas de compras, recuerda: la clave está en la etiqueta.

Recibe recetas y consejos de cocina en tu correo.​

Suscríbete gratis y recibe cada semana recetas en vídeo y consejos prácticos de cocina seleccionados por nuestro equipo.